viernes, 17 de septiembre de 2010

Solo es un Empujon!




Quizas solo necesitemos un empujon para poder darnos cuenta hasta donde va nuestra vida.
Gracias Sofi por hacerme reflexionar como es la vida, y que debemos hacer felices tal como es.
Porque cada cosa que nos pasa buenas o malas es un complemento , una pieza mas en nuestro rompecabeza que empezamos a armar poco a poco ,pero nada podremos lograr solos sin Dios, sin su compañia dia a dia , él es el que nos da fuerzas para poder seguir , como dice el video solo son pinceladas en nuestro lienzo.


Espero que les guste .

Fabia Baca ! XD

jueves, 14 de enero de 2010

"Misión"


Continuando con el post (“Duda existencial”), les muestro algo que escribí hace algunos años atrás; para ser exactos en el 2007. Se titula “Misión” y ahí les va:


¿Quién diría que detrás de todo había una misión? Ahora veo el porqué de su sufrimiento; mejor dicho, el para qué.
Cuatro añitos, sin recursos económicos, desde Cuzco hasta Lima por la leucemia. “¿Por qué éstas cosas? No es justo”, pensaría cualquiera. Se le podría echar la culpa a Dios (siempre hay que echarle la culpa a alguien). Uno no ve los caminos de Dios hasta que pasa la tormenta.


Tan chiquita y ya cumplió una gran misión en su vida: La salvación de otros. Primero está su mamá: una mujer buena pero sin conocimientos de valores o fe. Sin duda aprendió muchas cosas; como ser fuerte, no darse por vencida, romper su indefensión aprendida (condición donde se cree que no se puede hacer nada para cambiar la realidad), luchar, aprendió a rezar, a reconocer que hay personas que ayudan y son sensibles a su dolor, que no está olvidada por los demás, ni por Dios. Con respecto a su padre y hermanos que están en Cuzco, no sé qué efectos habrán en ellos a raíz de la enfermedad; pero sin duda habrán cambios. En cuanto a la Vicky (su tía y la chica que trabaja en mi casa) ¡ni qué decir! Su expresión ha cambiado; se siente útil por ayudar a su hermana. Para empezar ni conocía a su sobrina, no sabía ni su nombre. Ella vive tantos años en Lima, que está alejada de su familia. Yo a veces la veía y pensaba: “Pobrecita, no tiene a nadie; sus años se pasan en esta casa, sirviéndonos”. Si nunca hubiese llegado a nuestro hogar, nadie hubiera ayudado a su sobrina. Fue herramienta en cierta forma para la misión. Además, también entendió que tenía que vencer su indefensión, que hay que HACER cosas para cambiar la realidad, que es POSIBLE el cambio. Se dio cuenta que nosotros la queremos y que podemos ayudarla a cargar su cruz, que no está sola.


Mi familia cambió su manera de ver a la “empleada”. No es que antes la trataran mal, al contrario…pero luego de unirse a su dolor, la ven con otros ojos. Yo…bueno, será para siempre; algo que llevaré en mi corazón. Nunca había sentido que podía ser tan útil para generar un cambio en la vida de otro. Jamás había dado una ayuda tan concreta y efectiva hacia alguien específico (dar sangre, moverme para conseguir donantes, darle apoyo a su mamá, enseñarle a rezar, y ahora motivarlas con el teatro que hago para ellas). Nunca antes una ayuda me había llenado tanto. Cuando la Vicky (digo “la” porque soy de Arequipa) me dijo: “Gracias Vane, te quiero mucho” o cuando la Viane (la mamá de Elsita) me abrazó y me dijo: “No sé cómo agradecer todo lo que ha hecho por mi hijita…quiero que sea su madrina”, entendí todo lo que había hecho. No era consciente de lo importante que fui para ellas. Yo ayudé sin pensarlo y ahora me doy cuenta de mi parte en la misión. Fue casi como si Dios me la hubiera puesto en el camino para yo hacer algo. No “tenía que”, “quise” hacerlo. Me hizo dar cuenta de las potencialidades que tenía y no había desplegado. Me autoactualicé (término que significa desplegar tus potencialidades) definitivamente.


Nicolás (un amigo que me ayudó en la realización de los teatros, en donar sangre y en ser su padrino), se sensibilizó e involucró tanto que yo creo que hasta él se sorprendió. Se acercó de nuevo a su corazón, a su capacidad de olvidarse de sí y ver al otro en su dolor. No fue indiferente, pudo por primera vez poner en práctica lo que deseaba. No se quedó en “sería bonito…”. Me impulsó a mí a actuar (cosa rara en nuestra dinámica). Desplegó sus potencialidades también y en cierta forma se acercó a Dios. Él no se ha dado cuenta, pero yo creo que ése es un encuentro con el Señor a través de otra persona: Elsita. A su vez, Nicolás jaló a sus amigos: Antonio y Jano; siempre tan indiferentes con este tipo de realidades. Son buenísimos pero no querían abrir los ojos para no ver una realidad que los obligue a comprometerse. Finalmente algo los abrieron, algo de pisar suelo tuvieron.


Todo el grupo de gente que hemos movilizado: para vencer sus temores y donar sangre; y ahora para armar un teatro para todos los niños enfermitos que acompañan a Elsita. Personas que nunca antes han ayudado, otros que sí, se unen para una misma causa. Quién sabe si este grupo puede seguir adelante para aplicarlo a diferentes lugares necesitados. Quién sabe todo lo que puede venir después… y todo por Elsita; todo empezó por ella y ahora estamos llevando alegría a varios niños más. Cuántas cosas buenas han salido de este suceso. Cuántos corazones unidos por un mismo objetivo. Cuántas oraciones levantadas en su nombre: “Por Elsita”, decían las amigas de mi mamá y la tía de Jose. Cuántas personas acercándose a Dios por ésta misma razón; dándole algo de sentido a sus vidas, sintiendo que pueden hacer la diferencia.


Sin duda, Elsita cumplió una misión valiosísima. Ya quisiera alguien poder cumplir con la mitad de su misión en la vida. Cuatro años… con sólo cuatro años logró todo lo que en estas páginas he relatado. ¿Cómo seguir pensando que no hay una razón para todo?


Vanessa Diez Canseco

03/06/07

martes, 5 de enero de 2010

De sol a sombra

Mi viaje a Punta Cana había resultado tan bien como había esperado, mis días se resumían a despertarme tarde, comer buenazo, reirme con la familia y tomar sol en la increíble playa en la cual estaba.
Eran las 4:30 pm de mi ultimo día en el resort. Tenia el plan perfecto para cerrar mi viaje con broche de oro: sentarme en la playa, pina colada en mano, riendo con las ocurrencias de Cocoliso, el exitosísimo animador del hotel,y tomando sol para terminar con el bronceado perfecto.Nada podía ser mejor, pensé: Gracias Diosito, soy muuuy feliz porque todo lo que tengo es por ti.

De repente, como en una película, una nube negrisima cubrió el cielo completamente y empezó una lluvia muy fuerte, de esas que en Lima no hay. Por supuesto, pude observar como en cuestión de segundos toda la gente de la playa, incluida mi familia, se iba a la casitas para protegerse de la lluvia (también para comer) y que esta no pudiera mojarlos.Lo único que ahora se veía eran las toallas azules mojadas.En ese momento de soledad, en el cual eramos "yo y mis circunstancias" como dijo Gasset ( ay filosofía!) decidí meterme al mar.

Estuve nadando por varios minutos, me resultaba difícil ver puesto que las grandes olas que se formaban y me cubrían, se unían a la lluvia que me esperaba en la superficie cuando quería tomar un poco de aire (suena trágico). Si me ahogaba estoy segura que no la hubiera contado porque no había gente a mi alrededor.
Pude haber sido pesimista y pensar: QUE HORRIBLE DESPEDIDA DE MIS VACACIONES, que mal cierre! ;sin embargo,pensé que lo mejor que podía hacer era agradecer a Dios por lo que me estaba pasando, porque aunque físicamente me encontraba sola, sabia dentro de mi que Dios estaba conmigo y aunque el cielo y el mar hayan tomado un melancólico color gris, sabia que mi alma estaba llena de color y alegría gracias a Jesús.

De lo que sucedió pude sacar una conclusión importante,ello suele pasar en la vida diaria: pensamos que todo en nuestra vida es perfecto, tenemos algunos problemitas pero nuestra vida esta en equilibrio y ese estado,naturalmente, nos encanta.Pero de pronto, sin avisar,llega a nuestras vidas una lluvia muy fuerte: la perdida de un ser querido, que alguien en quien confiamos nos falle, que alguien en quien tenemos puesta nuestra seguridad se aleje o deje de pronto de estar,que tengamos problemas familiares o con amigos, etc... porque la lista de problemas es muy larga pero la de la solución es corta y concisa: JESÚS y su amor.Como me dijo una amiga que quiero muchisimo, estas tormentas que nos tocaran vivir no las podemos pasar solos, es Dios con su paz, su amor y su perdón que sobrepasan todo entendimiento,quien nos ayudara en los momentos mas dificiles, lo digo por experiencia.


Y puede que, como me paso a mi, segundos después de estar bajo un cielo azul, nos encontremos en medio de una tormenta de problemas, pero lo importante es que sepamos que si Dios permite que nos pase algo así, es para que sepamos reconocer lo bueno que tenemos, y es a veces estamos tan acostumbrados a nuestra vida que no valoramos lo que tenemos,o no recordamos que lo tenemos es por El, pero lo mas importante para saber y recordar: que El es el único eterno, que no falla, que perdona y olvida...solo porque nos ama.



Sofi :)
RD 2010


domingo, 27 de diciembre de 2009

Duda existencial


Para ser sincera, escribo este post con mucho temor. Sucede que tengo una duda existencial, ya desde hace muchos años, y pensando en qué escribir hoy, se me ocurrió plasmarla. Lo que me preocupa es que no tengo nada claro aún...no tengo una respuesta, y tal vez nunca la tendré; pero de repente eso es lo que hace interesante esta reflexión, permitiendo que ustedes(lectores) puedan dar su peculiar opinión.

Mi duda se centra en las siguientes dos teorías: Por un lado, "las cosas pasan por algo; Dios nos está queriendo decir algo; Dios o una fuerza exterior manda A que es malo para luego darnos cuenta que fue para que se dé B que es bueno". Por el otro "son casualidades, accidentes, hechos que ocurren paralelamente en el tiempo, que no necesariamente implican efecto-causa; se dan simplemente sin ningún motivo atrás (A y B no son A-->B). Frecuentemente usamos ambas teorías, las mezclamos sin darnos cuenta. Decimos que no podemos culpar a Dios por lo que sucede, que es una cuestión del azar; pero al instante decimos que las cosas pasan por algo y que hay que aprender lo que nos están queriendo decir.

De tales preguntas, se desprenden muchas otras, como: ¿Dios sabe lo que hace? ¿Dios nos envía la adversidad para darnos algo bueno luego? ¿En verdad encontramos el sentido a lo sucedido o es un simple consuelo? ¿Hay un destino/misión/camino trazado? ¿Y el azar? ... (...)

Las interrogantes se hacen infinitas. Intentando hacerme entender por ustedes, voy a escribir algunas ideas que redacté en un pasado, así como también voy a plasmar algunas ideas de otros autores. Todo esto en más de un post para no abrumarlos.

En primer lugar, quiero dejarlos con un texto de San Josemaría Escrivá de Balaguer (el cual encontré en un libro de Rafael Zavala que recomiendo mucho: Aprende a ser feliz). Dice: “El niño tonto llora y patalea cuando su madre hinca un alfiler en su dedo para sacar la espina que lleva clavada; el niño discreto quizá con los ojos llenos de lágrimas, porque la carne es flaca, mira agradecido a su madre que le ha hecho sufrir un poco para evitar mayores males. Hay veces que uno no se explica por qué le pasan tantas cosas malas, y no sabe que finalmente es por su bien”.

Este texto ejemplifica muy bien la relación que podemos tener con nuestro Padre: Dios. Nosotros somos como el hijo que no entiende el por qué del dolor y tenemos dos caminos, el culpar al Padre o el encontrarle sentido al sufrimiento, confiando en que sólo Él sabe lo que es mejor (ver post “Me habla”). Particularmente, comparto esta creencia; la cual muchas veces es reforzada con las experiencias de la vida, pero muchas otras veces es cuestionada. En los siguientes post, escribiré sobre este dilema y las ideas que alguna vez pensé. Mientras tanto los dejo pensando…¿Ustedes qué opinan?

miércoles, 16 de diciembre de 2009

"Pintando más allá de la Amistad"

En una pintura,

Nos veíamos reflejadas,

todas juntas,

Riendo como extrañas.

Nadie recordó el principio

Ni el fin,

Solo pensábamos en lo que nos tocaba vivir.

Poco a poco,

Los anhelos despertaron

Y pronto en una habitación

De ilusiones, se encontraron

Volviendo nuestra vida sueño

Y nuestro sueño una realidad.

La razón no fue nuestra dueña,

Ni la lógica nuestra razón.

Nos dejamos guiar,

Por sueños y colores,

Y encontramos,

En cada nueva mañana, nuestros soles

Por qué vivir negando

Por qué vivir pensando,

Si nuestros sueños son ciegos,

Y nuestros corazones actúan sin miedos.

Clarisa y Carolina

"Me habla"

Me habla,
Me mira,
Me da aliento y sentido.
No suelo escucharlo muy seguido;
Pero cuando al fin logro distinguir
Mi voz de la Suya
Entonces siento una enorme alegría
Porque me guía.
Nadie más sabe lo que siento,
Nadie más que Él sabe el miedo que tengo.
Sólo Él me conoce a la perfección
Y sabe el camino que es la mejor opción.
Él me creó con un propósito.
En lugar de angustiarme
Porque mi plan no se cumple,
Debo confiar
En que Su plan es el mejor.
Confiar y dejarse guiar
Son las claves para realmente avanzar…


Vanessa Diez Canseco
15/12/09

domingo, 22 de noviembre de 2009

El sentido reencontrado


Estudié en un colegio muy religioso, donde desde pequeña me enseñaron conceptos como el sentido de la vida, el vacío existencial y las distintas maneras de taparlo cuando no se encuentra un real sentido. Tal vez por eso, cuando ingresé a la universidad a Psicología, hice click tan fácilmente con el Humanismo (Corriente Psicológica que trata estas ideas). La cuestión está en que siempre me enseñaron que el sentido de tu vida tenía que ser Dios; siempre. Esto lo sustentaban con que si uno pone otros elementos en su centro, entonces tendrías un centro inestable ya que todo lo existente es perenne. Lo único eterno, lo único permanente, lo único que nunca te va a dejar, es Dios. Yo tenía esta idea muy bien aprendida y la fundamentaba perfectamente ante los no creyentes. Sin embargo, a lo largo de mi maduración en la universidad he ido experimentando distintos sube y bajas en mi fe, en mi relación con Dios. He cuestionado muchas cosas que antes las tenía por sentado, he olvidado a Dios en algunos momentos, he ido y he vuelto….pero siempre he vuelto.

Hace poco, hablaba con un amigo sobre el vacío existencial que cada uno tiene en su vida y yo contaba cómo antes lo solía tapar con relaciones sentimentales. Es decir, no podía estar sola….siempre buscaba a alguien a quien querer (como decía una amiga), alguien de quien enamorarme y quien me acompañe. Esta especie de compulsión cesó por un año donde trabajé este aspecto de mi vida y luego al encontrar a la persona con la que quiero estar el resto de mi vida (persona a la que amo ya no sólo porque es una compañía). Entonces, este amigo me preguntó si es que yo ya había llenado ese vacío al encontrar a tal persona. Respondí que sí, pero que no por completo…debido a que creo que todavía faltan cosas por vivir que van a ir llenándolo más (por ejemplo un hijo, mi profesión llevada a la práctica, etc). También respondí que yo siempre he tenido a Dios para llenarlo, pero que Dios no siempre está….y que por eso necesitaba otras cosas más concretas como una persona. Al decir estas palabras fui totalmente inconsciente, creo yo; ya que no parecía Vanessa hablando. No entendí por varias semanas, en donde cada día pensaba por qué había dicho semejante aberración: “Dios no siempre está”. Iba en contra de todas mis creencias, de todo lo que había aprendido tan bien… Semanas después entendí el por qué; pero antes deseo explicar qué sucedió en el intermedio.

Fui a un congreso que se titulaba ¿Existe Dios?; donde se exponía la existencia de Dios a través de la razón y a través de la no tan razón (según yo) pues se apelaba mucho al dogmatismo. Lo importante es que nuevamente reflexioné en torno a la cuestión del sentido de vida. Uno de los ponentes dijo que la sed de eternidad que el ser humano posee sólo se sacia con Dios y que buscar saciar esta nostalgia a través de la filantropía, de la entrega a los que amamos o de la entrega a la naturaleza…a pesar de ser buenos en sí, no son Dios y por ende no nos va a llenar nunca verdaderamente. Entonces, como comprenderán, entré en contradicción nuevamente ya que yo sentía que en esta etapa de mi vida había empezado justamente a entregarme más a la naturaleza, a encontrar el sentido en el amor y bueno, seguir ayudando a los demás como siempre lo hice. En un intento por “desdogmatisarme”, quería encontrar un Dios más universal y no tan ceñido a la Iglesia en la que me encuentro. Así que me quedé con estos cuestionamientos…

Este fin de semana asistí a un seminario que se titulaba El Camino al Sentido; ésta vez se trataba de una cuestión académica que pertenecía a la corriente psicológica del Humanismo. Frankl, el autor al que fue referido el seminario, fue un psiquiatra que sobrevivió a los campos de concentración y dedicó su vida al tema del sentido de la vida. Para Frankl, existen tres vías para llegar al sentido, a través del trabajo, del amor y del sufrimiento. Así que yo me preguntaba cuando lo leía, ¿dónde queda Dios en esta búsqueda? ¿Habrán algunos que encuentren su sentido en el trabajo, por ejemplo, pero entonces ya no se cumple aquello que me enseñaron que sólo Dios puede ser el que colme ese vacío? Más adelante pasé del libro “El hombre en búsqueda del sentido”, al libro “El hombre en búsqueda del sentido último”, ambos escritos por este autor. Entonces, me di cuenta que Frankl no excluía a Dios de todo esto. Además, para mi sorpresa, los ponentes del seminario aparentemente eran personas muy creyentes. Uno de ellos, el Dr. Gerónimo Acebedo, señaló dos frases increíbles: “La fe no es un saber en menos, sino un saber en más, donde se acaba la razón” “Si yo puedo explicarles quién es Dios con certeza, o yo soy Dios o Dios no es Dios”. Entonces, fui tratando de integrar los caminos de trabajo, amor y sufrimiento con el camino de Dios…porque simplemente no podían ser excluyentes. Por otro lado, en este seminario, el mismo expositor mencionó que es necesario partir de un NO SABER al tratar de responder una pregunta…porque es muy distinto hacer una pregunta a hacer un examen. En el examen se espera que sepas la respuesta, en la pregunta se espera que no sepas…se espera que la pienses, que dudes. Habló de la importancia de poder repensar qué pensamos, del derecho que tenemos a dudar. Señaló también que el que vive con un sí, siempre está seguro…y la vida no le alcanza. Así mismo, mencionó que la búsqueda del sentido tiene que partir de un NO SABER. ¡Yo lo estaba haciendo todo al revés! Yo partí de un saber, de aquello que me enseñaron, que vino de afuera hacia adentro, que no surgió de mí espontáneamente, que internalicé como mío pero que no cuestioné. Recién ahora que me hago todas estas preguntas es que estoy empezando de un no saber.

Estas reflexiones no quedan ahí. Al término del seminario vi una película recomendada por un amigo: “Into the wild”. En esta increíble obra de arte pude integrar todos mis pensamientos y sentimientos en torno al sentido de la vida. Pude llorar de emoción al entender (con todo mi ser: no sólo razón, también corazón) por fin aquello que me cuestionaba. La película trata sobre un joven que al graduarse, cansado de la vida que llevaba: de sus padres, de las mentiras, de la ostentación, del lujo, del consumismo, de los modales y maneras, de las normas sociales, de las creaciones del hombre, del materialismo, de la dependencia y apego a las cosas y personas…decide emprender un viaje hacia el norte, hacia Alaska. Sin decirle a nadie, se quita solo, dona todos sus ahorros y va a “ver qué pasa” (en palabras del amigo que me la recomendó). En su viaje conoce a varios personajes que se apegan mucho a él y que por ende les cuesta desprenderse del nuevo amigo en sus vidas. El avanza con mucho desprendimiento, dirigido todo el tiempo a su meta: Alaska. Llega finalmente a ella, viviendo alejado totalmente de la sociedad, viviendo como salvaje en lo salvaje. No quisiera seguir contando la película, debido a que es necesario verla…pero señalaré algunas frases y conceptos que me llevaron a una respuesta. Este joven estaba buscando algo, tenía una sed de infinito, una necesidad de autotrascendencia que lo llevaba a salir a resolver una causa más grande que sí mismo (como dijo el Dr. Acebedo en el seminario). Este joven, fue valiente porque se aventuró en sus cuestionamientos y buscó su felicidad a pesar de todo lo que ello implicaba. Para él, ser feliz implicaba alejarse de la sociedad y desprenderse de todo…absolutamente todo. En un momento de la película se evidencia que él no creía en la Iglesia (supongo porque también es parte de la sociedad); pero no parece haber rastros de alguna creencia en Dios. Yo pienso que para él, Dios estaba en la naturaleza, y que esa era su manera de encontrarlo. En su último encuentro antes de llegar a su meta, conoce a un anciano que lo trata como su nieto. Este anciano había perdido a su mujer y su hijo, encontrándose solo en la vida. En una conversación con él, le dijo: “Cuando uno perdona ama, y cuando uno ama la luz de Dios brilla en ti”. Le mencionó el perdón, porque el joven tenía problemas fuertes con sus padres…a los cuales no los lograba perdonar… y le menciona lo del amor porque justamente este anciano había amado y había perdido a sus amados…y ahora estaba amándolo a él; ¿pero el joven amaba? Esto está apto a muchas interpretaciones, pero yo considero que en su camino a la meta, amó en cierta medida…sólo que no era consciente de que lo estaba haciendo. En su intento por desprenderse absolutamente de todo, hasta de las relaciones humanas y la dependencia que ello implica, terminó solo. En un inicio el estaba cómodo con su soledad, porque no la percibía…él estaba feliz porque estaba cumpliendo su sueño, el de vivir como siempre deseó vivir; pero fue recién cuando leyó en uno de sus libros acerca de importancia de las relaciones humanas, la familia, la pareja, los hijos, que se dio cuenta que a pesar de haber conseguido lo que buscaba no le era suficiente. Fue en ese momento, luego de tanto aislamiento, que decide emprender su viaje de retorno. Para no malograrles la película no voy a decir qué sucede en adelante, pero sí que escribió en su cuaderno: “Me siento solo” y más adelante “La felicidad sólo es verdadera si es compartida”. Cuando llega esta parte de la película, mi corazón retumba porque en todo momento yo estaba pensando “Este chico ha hecho lo que yo una vez pensé hacer, y me parece increíble… ¿pero acaso no se siente solo? ¿y el encuentro qué?. Justamente lo que el anciano le dijo sobre el amor fue la sabiduría que le estaba ofreciendo, pero como el joven aún no había llegado a esta fase, no lo supo comprender.

Entonces, el motivo por el que hago referencia a esta película es porque entendí que el amor sí es la meta última a la que un ser humano puede llegar (frase del Dr. Acebedo); que el amor es encuentro. Que el encuentro contigo mismo, con la naturaleza y con los demás, te lleva al encuentro con Dios; pero que se necesitan de todas estas dimensiones…no como el chico de la película que se quedó consigo mismo y con la naturaleza y tampoco como mencionó el ponente en el congreso acerca de que Dios no está en la entrega a los demás, ni la entrega a la naturaleza. Se necesita al otro para ser feliz y en el amor uno puede encontrar el sentido de la vida, como señala Frankl, sin que ello implique que se esté dejando de lado a Dios. Dios ES amor y por ende si el sentido de mi vida está en el amor que tengo a las personas que amo, entonces el sentido de mi vida es Dios. Dios me entregó como don a la persona con la que voy a pasar el resto de mi vida, así como lo hizo con mi familia y mis amigos. Dios es el que ha permitido cada encuentro que he tenido. Cuando amo, la luz de Dios brilla en mí y cuando amo, Dios está siendo mi centro en todo momento. No sé si me dejo entender, creo que todas estas cosas las había escuchado antes, pero venían de afuera hacia adentro y no surgían de mí. Ahora cada palabra que digo ha surgido de mí, ha partido de un NO SABER, y por ello me siento segura y en paz al decir que Dios nunca se fue, en ningún momento….siempre está y siempre estuvo… cuando dije: “Dios no siempre está”, creo mi inconsciente se refería a que mi relación con Dios no siempre fue estable en el sentido ortodoxo: no siempre fui a misa, no siempre me confesé, no siempre comulgué, no siempre lo escuché, no siempre hablé con él, no siempre cumplí sus mandamientos, no siempre percibí su presencia como cuando lo hice en un retiro o en misiones (de manera tan real, tan sensorial). Sin embargo, siempre amé…y me sentí amada de alguna manera por alguien, por un otro…es decir, Él siempre estuvo. Dios es el sentido de mi vida, y siempre lo será…pero a lo largo de ella, se va a ir haciendo presente a través del sentido del trabajo, del sufrimiento y sobre todo y más importante, a través del sentido del amor. Termino con la idea que expuso el Dr. Acebedo: “La autotrascendencia es salir a resolver una causa más grande que sí mismo o simplemente salir a amar a alguien diferente a sí mismo”. Espero que esto los motive a salir a buscar su causa, y salir a amar.

Vanessa Diez Canseco

22/11/09